martes, 8 de septiembre de 2009

Óxido sobre el recuerdo (2ª Parte)

En un tiempo muy lejano…

…existió una tierra que fue admirada, seducida, maltratada y repartida… en este orden. La tierra era América, y hablamos concretamente del noroeste de los EEUU (lo que hoy conocemos como Washington).

Los beneficiados del reparto fueron el presidente de los EEUU (Franklin Pierce) así como sus ciudadanos. Los perjudicados fueron los Suwamish, una tribu de indios americanos, pieles rojas, guiada por la sabiduría y el consejo del jefe Seattle.

El proceso de “conquista” se originó con el envío en 1854 de una carta del presidente de los EEUU a la tribu, en la cual ofrecía una cantidad de dinero y una reserva a cambio de sus tierras, lo que era la compensación estándar de aquellos tiempos.

Un año después el jefe Seattle dio su respuesta a través de una carta. Una respuesta que llegó a convertirse en la declaración medioambiental más profunda, poderosa y bella de todos los tiempos.

En su declaración el jefe Seattle comentaba… “mis palabras son como las estrellas, nunca tienen ocaso” Violaron la tierra en la que vivía, desterraron a su pueblo, mataron a sus hijos, pero sus palabras todavía perduran con la misma fuerza que antaño…

La voz del casete:

5 comentarios:

  1. Conocía la declaración, pero hacía mucho tiempo que no la escuchaba. Gracias por compartirla! Es bellísima. Es curioso pero hace unos días estaba buscando cosas de los indios americanos en internet porque me encanta el respeto que tenían por la naturaleza. A mí me encanta la naturaleza y sufro muchísimo cuando veo el desastre que está sucediendo y no lo entiendo, como el gran jefe indio, no lo entiendo para nada. Buscando cosas sobre los indios encontré una canción preciosa que honra al amanecer. Ya la pondré en mi blog. Ojalá podamos ver algún día que la gente comience a tratar con respeto a la Madre Tierra. Un abrazo.

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  2. Nunca podrán pagar a los indígenas de América las tierras que les fueron arrebatadas porque no solo le robaron las tierras también le robaron la identidad y su vida. Nunca América, podrá perdonarse lo que hizo en esa época movido por la codicia. Todos deberíamos tener ese amor que tenían los indígenas a su tierra, si esto fuese así la cosa no estaría tan mal como esta.
    Un fuerte abrazo Pascual

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  3. Gracias Marta. Aunque es un poco larga merece mucho la pena escucharla. Recuerdo que casi nunca la acababa, me quedaba dormido. Un jueves a las 10:00 de la mañana te prometo que había más gente en el real jardín botánico que en el parque del retiro y el paseo del prado juntos. No me canso de ir. Estaré atento a la canción.

    Pedro tus palabras me recuerdan a una conversación que tuvimos sobre "los jaboneros". No hace mucho estuve allí con mi abuelo recogiendo un poco de tomillo como condimento para la paella. Ni te imaginas las vueltas que tuvimos que dar cuando antes tropezabas con el por cualquier lado. Recuerdo que decías "han acabado con todo". El tiempo te ha dado la razón. Hasta pronto.

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  4. Creo que hay muy poco que añadir y comentar tan solo escuchando el casette lo podemos intuir todo.

    Hemos perdido nuestros orígenes, nuestros valores, nuestros principios...no somos capaces de respetar a nada ni a nadie.
    Destruir, arrasar...la factura que hemos de pagar por nuestra inconsciencia está por llegar, y seguro que llegará.

    El óxido quedará para siempre al descubierto.

    Un saludo,

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  5. Mucho me temo que la factura ya la recibimos, aunque es un precio que estamos pagando poco a poco...

    Extinción de especies, desertización, carcajadas (descaradas) ante el protocolo de Kioto, el siempre recurrido titular del cambio climático...

    Un apunte...

    A mediados de Abril de este mismo año la administración del presidente Obama reconoció que el C02 dañaba la salud pública.

    El país mejor situado para hacer y deshacer a su antojo en nuestro planeta reconoce en el año 2009 que los humos producidos por un coche pueden dañar nuestra salud. Pues ya era hora... ¡oiga!

    Saludos Flor de Lis

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