Compositor “problemático” por tener más de una trifulca con algún que otro directorcillo de cine (la más recordada con Pedro Almodóvar) entre otros motivos por intentar adaptar su estilo de composición a las películas cuando su método de trabajo no es ese, sino el contrario al de otros grandes directores como John Williams (Star Wars, E.T.) o Hans Zimmer (Gladiador, Rain Man…).
Pionero en hacer uso de recursos como los silbidos, las harmónicas y voces y trompetas desgarradoras fue el “ingeniero” del Western, ambientando algunas de las obras más grandes que ha dado este género: “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, El bueno, el feo y el malo”… ¿quién no reconoce estas melodías?
Maestro de obras que todos guardamos en algún rinconcito de nuestras cabecitas como “La Misión” y “Érase una vez en América”, o su más reciente "Kill Bill II".
Mención especial para una de mis obras preferidas (musical y cinematográficamente) como es la bella, tierna y nostálgica “Cinema Paradiso”, película y banda sonora que por motivos que no vienen al caso marcaron un antes y un después en mi vida.
Compositor galardonadísimo, admirado por la crítica musical y fuente de inspiración de grandes compositores de nuestro tiempo. Parece increíble que un compositor que ha ambientado a más de quinientas películas, creando algunas de las bandas sonoras más queridas y recordadas de la historia del cine nunca recibiera un premio Óscar.
Empujado por el cariño, respeto y adoración de sus millones de seguidores, que no así de la industria cinematográfica, siguió trabajando duro haciendo frente al empuje de toda la “banda” de nuevos compositores expertos en reciclado musical, léase inspiración-plagio (Hans Zimmer) o las industrias que optan por la adquisición de derechos por parte de sellos musicales a dejar esta labor a un compositor, a crear una idea original.
La fuerza del trabajo del propio compositor y la admiración de sus millones de seguidores sirvieron para que la Academia de los Óscars se viera “obligada” a entregarle en 2006 un Óscar Honorífico por toda su carrera musical. Un premio que apenas resta importancia al grave error que ha cometido la Academia durante todos estos años ignorando el trabajo de un señor que lo ha dado todo por su trabajo, siendo el padre de algunas de las más recordadas y bellas sinfonías de toda la historia del cine.
Un ejemplo de superación, una leyenda viva, talento y tesón en estado puro, Ennio Morricone.

Ennio Morricone es un grande. No conozco todas sus bandas sonoras pero La Misión y especialmente Cinema Paradiso, me encantan. Este verano estuve en Sicilia viendo Cefalú y Palazzo Adriano, dos de los pueblos donde se rodaron escenas de esa maravillosa película y me llevé en el iPod la música... Fue una experiencia preciosa estar en plaza donde se encontraba el cine y escuchar su música.
ResponderEliminarMarta ni te imaginas lo que daría por pasear por esa plaza. Tengo grabada a fuego en mi cabecita la imagen del proyector reflejada en el espejo...
ResponderEliminarSin duda tuvo que ser una experiencia muy especial. ¿No tendrás alguna imagen de la plaza?
Gracias por la visita
Hola! Te he dejado un comentario en mi blog y el link a la canción cherokee. Sí tengo alguna foto y también de Cefalú. Si me das una dire de correo te las paso. Que pases muy buena noche. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Marta.
ResponderEliminarAhora mismo me doy una vuelta por tu blog, esta semana he estado un poco liado y apenas he podido conectarme.
La direcc: codexjazz@hotmail.com
Gracias!