Ha sido un día realmente duro. El trabajo, la niña, la rueda del coche, mi cuñado… un día memorable, un día para olvidar, en fin, un día más…
Me recuesto en mi cama y con una agradable sensación siento como mi espalda se estira y se relaja. Como siempre me quedo un rato mirando sin mirar. Primero hacia arriba, después hacia la izquierda y finalmente a la derecha, destino este de mi descanso.
Siento el calor aterciopelado de las sábanas, su suave aroma natural entremezclado con los jabones de la mañana anterior. Me deleito con su calor, su textura y su don relajante. Comienzo a dormirme y pierdo la sensación de realidad, mis músculos se relajan, mis pensamientos se desvanecen, finalmente comienzo a viajar.
Comienzo a sentir que primero algo me roza las piernas, después me las aplasta, y así con el estómago, pecho, cuello y cara, parece que alguien está encima de mí, siento la presión en mi pecho.
Intento moverme, y sigo sin poder hacerlo. Recurro a mis manos. Con la izquierda intento separar la presencia de mi pecho, y siento como mis dedos quedan atrapados entre una maraña de huesos que me devuelven la imagen de unas costillas roídas por el paso del tiempo.
Asustado dejo caer mi mano derecha sobre mis caderas descubriendo unos huesos más pronunciados y de mayor tamaño. Mi instinto natural me lleva a llevarme las dos manos al rostro consiguiendo penetrar en las entrañas de mi voz y la mirada.


Umm tenebroso jeje esto es una nueva saga?¿ porque ya tengo ganas de leer el siguiente relato (L) me encanta :)
ResponderEliminargracias Pedro ;) a mi no me gustó tanto... fue un sueño, bueno, más bien una pesadilla :D
ResponderEliminarun abrazo!
tengo miedo de dormirme...........
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