Hace unos días vi una cinta que no veía desde hace algunos años, aunque da igual, con mi memoria seguro que no la recordaría de un viernes a un sábado.
La cinta habla de éxito, de infidelidades, de poder, de deporte, de sexo e incluso de política… un pequeño conglomerado de notas y lecciones sobre la vida escenificadas por uno de los directores más respetados por nuestra querida factoría hollywoodiense, pero sobre todo por todos los amantes del séptimo arte, nuestro Woody Allen. Curioso “personaje” al que debo una entrada mesurada y mínimamente decente, no como esta…
Es una de esas películas en las que se relatan las vidas de varios personajes, cual de ellos más particular, mezclando todos a lo largo de la trama.
Es curioso, las películas de Woody no suelen ser muy “comunes”, cuentan historias extrañas empleando para ello a personajes extraños, pero el fondo de sus ideas es tan real y tan “nuestro” como los ternos de los lunes por la mañana.
En esta cinta podemos identificarnos con un personaje, incluso puede que con dos, pero sobre todo podemos identificarnos con los sucesos y las decisiones que influyen en la vida de los mismos.
Nos habla de la vida. La abre en canal y saca todas y cada una de sus virtudes y defectos para mostrarlas tal y como son. Sin tapujos ni sentimientos.
Nos habla de la suerte. Ese punto de inflexión que puede hacernos felices o desgraciados en una milésima de segundo sin que nadie ni nada pueda remediarlo.
Poder, sexo, defectos, virtudes, suerte… cortar en pequeños trocitos, mezclar en un cuenco de piedra, dejar en la penumbra de una olla a presión durante 124 minutos, después abrir con prisas y servir frío con un cucharón de madera… Match Point.

Supongo, aunque no he visto la película, que lo que se relata en ella es un resumen de la vida misma:
ResponderEliminarLa infidelidad...somos capaces de ser infieles aún a costa de traicionar nuestros propios sentimientos; el poder, ¿cuántas aberraciones se cometen en nombre del poder?...un poder que llena de ambición a unos pocos; el sexo...sexo, lujuria...sin amor, sin sentimientos...arrastrados tan solo para satisfacer los instintos más básicos del hombre.
Lograr el éxito, en el deporte, en la política,destacar, sobresalir,por encima de valores, amistad, amor, familia...
La reflexión a todo esto sería: "¿qué perseguimos en esta breve estancia que tenemos en la vida?"...creo que tan solo unos momentos de felicidad, de intentar encontrarnos con nosotros mismos; el poder, el sexo, la infidelidad, la política...todo es efímero...pero la soledad, alegría, desasosiego, serenidad...son sentimientos que llevamos adosados, y reflejan nuestra vida interior, nuestras dudas, nuestros miedos... aunque intentemos mirarnos cada día en un espejo diferente.
Un saludo,
No te equivocas para nada, la describes tal y como es.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu interpretación de la infidelidad y la lujuria, y también tu reflexión sobre los instintos más básicos del hombre (y la mujer).
Es curioso como muchas veces perdemos poder a costa de querer conseguirlo, y me explico...
Somos humanos, y por naturaleza nos equivocamos, la mayoría de las veces sin intención, otras con ella... ¿Cuántas veces hemos metido la pata? ¿Y cuántas veces hemos intentando solucionar el lío en el que nos hemos metido y solo conseguimos empeorarlo?.
Hace unas semanas, en una tertulia de RNE5 discutían sobre esto mismo... ¿intentamos dar cura a nuestros defectos o los dejamos tal y como son?
En mi opinión debemos intentan solucionarlos, que no disimularlos. Somos humanos... si... nos equivocamos, pero contamos con una capacidad de análisis y mejora impresionante, dejar esta capacidad en el olvido me parece una aberración, como poco...
Podemos disfrutar los momentos de felicidad, de dejadez, pero creo que un momento de felicidad manado de un logro, de un triunfo, sabe mucho más dulce.