lunes, 11 de enero de 2010

Crónicas de Dourmes (VI)

Quedaban unas horas para comer. Guardé mi reproductor en el bolsillo, cogí mis gafas de sol y salí de mi habitación camino de una pequeña excursión por los alrededores del poblado.


Al pasar por el salón cogí una manzana de una cesta de mimbre que había en la mesa, una pequeña, para el camino.


Al tiempo que la guardaba en el bolsillo de mi chaqueta mi padre entraba al salón, se cruzó conmigo sin mediar palabra y después…


- ¿Dónde vas?

-

- Te he hecho una pregunta, ¿dónde vas?

- ¿Desde cuando te importa donde voy?

- Esto no es Madrid.

- No, no hace falta que lo jures.

- Leica, no empieces.

- ¿Cómo que no empiece? ¿Por qué tengo que estar aquí? ¡No!, ¿Por qué estamos aquí? ¿y mis amigos? ¿y mi instituto?, ¿tu trabajo?, papa… ¿qué hacemos aquí?

-

- ¿Papá?

- No te alejes demasiado, pronto pondré la mesa.


Juro que intenté dar un portazo, lo juro, pero no pude, la puerta pesaba demasiado.




Salí a la calle y comencé a caminar hacia el norte, hacia el bosque.


Me crucé con dos personas, la primera una anciana que tendía una pequeña colada de trapos que parecían más sucios que limpios.


La segunda un señor que fumaba una pipa apoyado sobre la pared de lo que parecía un corral.


No me quitaron el ojo de encima en ningún momento, aún pasados unos metros sentía sus miradas en mi espalda. Que sensación más desagradable, no me gustaba sentirme observada.


Aceleré y saqué mi reproductor, todo con tal de aislarme de aquel lugar, también de su gente…


Con paso firme llegué a la entrada del bosque. Cientos, miles, millones de ramas y arbustos formaban un conjunto enrevesado de naturaleza que parecía más muerta que viva.


Por un momento me recordó a ese tipo de bosques protagonistas en tantos y tantos cuentos e historias para niños, causantes de los más severos castigos y protagonistas de los más notables escarmientos.


Miré hacia atrás, Dourmes seguía igual de pequeña, gris, triste… recuerdo que me puse mis gafas de sol, también recuerdo que sonaba el solveig’s song de Grieg. Comencé a caminar…



----------------------

Bueno, aquí acaban estas crónicas. Seguiré escribiéndolas hasta acabarlas (espero) pero lo haré sin publicarlas. Una vez acabado el escrito lo llevaré a la papelería a que le den forma y lo enviaré a quien lo desee, bien en papel o en electrónico.


El motivo de no publicarlas todas en el blog es que de este modo, trocito a trocito, ocupa muchísimo tiempo, además de que de una semana para otra se pierde el hilo de la historia.


Aprovecho para desearos un feliz año a todos/as, los días 31 y 1 tuve un lío tremendo en el móvil (se avecina un cambio de operadora ;)) y estuve unos días sin tener cobertura. Muchos me dijeron que me enviaron un sms, yo juré a otros muchos que les envié otro. El lio fué de campeonato...


6 comentarios:

  1. Bueno compi, no hace falta que te diga que quiero un ejemplar no?¿.
    la verdad esque publicar una obra larga por el blog es un duro trabajo, es mucho mejor que la termines y la imprimas y tal.
    Bueno no es por meterte prisa pero estoy deseando terminar la historia. =)
    eres el mejor un fuerte abrazo :)

    ResponderEliminar
  2. Yo también quiero una copia, y si puede ser firmada y con dedicatoria especial para mi...., que no sabe una cuando podrá hacerse rica por e-bay.. o mejor pensado, para mi dos ejemplares, uno para vender y otro para guardar. jejeje un besitooo!!!(esto no es broma)

    ResponderEliminar
  3. Tienes toda la razón ¿lenision?. Se hace muy complicado seguir el hilo de la historia. Creo que he hecho bien, y si tu me apoyas pues todavía lo creo más, jeje.

    Davi tendrá sus copias, una de ellas firmada, dedicada y todo lo que pida. Eso es algo insignificante comparado con todo lo que mereces. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  4. bueno pascu, jeje por lo visto no sabes quien soy jeje bueno soy el romano ejeje (pedro el del tenor)

    ResponderEliminar
  5. Hola!!!

    Imagino que tendrás que hacer unos cuantos ejemplares para todos...tenemos que conocer el final de la historia.

    ¡Que tengas mucha suerte en tu nueva andadura
    como escritor!

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  6. Imposible no reconocer a mi Leónidas favorito, aunque creo que éste era espartano y no romano... jejeje

    Gracias flor de lis, os enviaré un ejemplar a todos los que lo pidáis, aunque no esperéis gran cosa, lo hago simple y llanamente como "desahogo personal", no espero nada a cambio.

    ResponderEliminar