Pasaba los días sumida entre recuerdos pasados, el presente que importaba… Mi padre no me hablaba. Desde que llegamos sus únicas palabras fueron: “Este es el pueblo”, “esta es nuestra casa”, “esta es tu habitación”. ¿El pueblo?, ¿Nuestra casa?, ¿Mi habitación?. ¿Valía la pena preguntar? Todo se limitaba al silencio sepulcral y eterno de aquel lugar.
El pueblo era diminuto, la casa vieja y mi habitación oscura. Todas las casas eran de una planta y la mía no iba a ser menos. Compuesta por unas enormes piedras oscuras apiladas las unas sobre las otras se levantaba el que desde esta semana se había convertido en mi nuevo hogar. Su tejado estaba compuesto por tejas gastadas repletas de piedras, moho e incluso algún tipo de vegetación que no acertaba a distinguir.
Contaba con una única puerta, y aunque no distinguía si era de madera o metal si podía jurar que pesaba más que el todoterreno de mi padre. ¿Por qué una puerta tan pesada para una casa tan sencilla?
En su fachada principal también se dibujaba una enorme ventana, cuadrada y compuesta por dos docenas de vidrios repletos de suciedad, de los que apenas diez habían soportado el paso de los años sin resquebrajarse.
En la parte de atrás no había mucho más. Algunos mástiles clavados en el suelo y un montón de escombros hacían pensar que en otro tiempo hubo un pequeño corral destinado al ganado o similar.
Si el exterior era desolador, el interior tampoco me iba a defraudar.
Había un pequeño salón con una chimenea al fondo. Éste estaba decorado con algunos utensilios de caza y compartía espacio con los fogones de la casa. A la derecha había dos diminutas habitaciones con dos camas también diminutas. La de papá era la que se veía desde la calle. Mi habitación daba al corral, desde la cual se podía ver el gran bosque.
La oscuridad, el frío y la humedad habían sido sus únicos huéspedes, hasta ahora…

Eres increible cada vez que leo Crónicas de Dourmes soy capaz de ver en los ojos de la pobre chiquilla. Eres un relatista fabuloso, me encanta.
ResponderEliminarEs un relato que te hace estar pendiente del mismo.
ResponderEliminarA veces es complicado entender como transcurre la vida de esas personas extrañas, introvertidas...que están muertas en vida y, para ellos, pasan lentamente las horas, se van apagando cada día un poco más...y nada les hará reflotar al mundo real.
En algunos momentos...quizás nos podemos sentir así...pero siempre debemos intentar buscar una salida.
Deseo que tengas unas Felices Fiestas, y que el próximo 2010 te conceda todo aquello que más anheles...y que tu blog continúe siendo tan interesante como hasta ahora.
Un saludo,
Gracias lenision, pero todo el mérito es tuyo y no mio, tu imaginación te permite "ver" lo que lees, yo solo escribo lo que un día vi, es una forma de transcribir, nada más.
ResponderEliminarGracias flor de lis, he tenido la satisfacción de conocer algunas personas con el carácter que describes y puedo decir abiertamente que han sido las personas más interesantes que he conocido jamás. Me gusta pensar que son personas distintas, con unos propósitos distintos a los del resto y con unos espacios diferentes. Ovejas negras en un manto blanco de ganado.
Te doy toda la razón en que la mayoría de las veces este tipo de personalidad trae consigo algunos problemas, ya que suelen ser personas solitarias, las cuales cargan con todos sus vivencias, las buenas, pero sobre todo las malas.
Mis mejores deseos para ti y para el resto de los/as lectores/as y participantes, y aprovecho para enviar un saludo especial a los duendes del reloj, un blog que estoy absolutamente seguro que volverá, y con muchísima más fuerza que antes.
Feliz año a todos/as,
un abrazo