miércoles, 12 de agosto de 2009

Raíces

Toda acción tiene una raíz, un origen. También las historias lo tienen.

Hace muchos, muchos muchos muchos años en pequeño pueblo de nuestra península, un pequeño pastorcillo conocido como Venancio realizaba sus quehaceres diarios.

Como cada mañana se levantó temprano, cogió sus ovejas y salió a trabajar a la montaña.

Una vez en la montaña se sentó y quedó mirando tranquilamente a sus ovejas.

De repente algo le alertó, un quejido, un alarido. Una de sus ovejas reclamaba ayuda.

Se acercó al lugar y horrorizado vio como su oveja más pequeña estaba a punto de caer por un enorme precipicio, sólo una patita le mantenía en vida.

Venancio no lo pensó dos veces y acudió a su rescate con la mala suerte de tropezar y quedar en una situación similar o peor a la de su oveja.

En esa situación Venancio vio que perdía la vida, no había posibilidad alguna de salir del precipicio, entonces pidió ayuda...
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- San Roque, si me sacas de esta iluminaré este picacho mientras viva. Será mi agradecimiento para toda la vida.



Esta semana, como todas las correspondientes a las fiestas de nuestro patrón San Roque se ha colocado un farol en lo alto del picacho. Cuatro alpinistas a los que admiro, a dos de ellos en especial, han sido los artífices de que esta tradición se siga manteniendo.


Ahora puedo verlo por la ventana de mi habitación, iluminando con fuerza el picacho y precipicio que antaño fueron un problema para Venancio y actualmente son felicidad, nostalgia e ilusión para miles de callosinos que ven en la luz del farol el comienzo de una semana de fiestas, y en ella la excusa perfecta para deshacerse de muchos de sus problemas.

La historia del farol es muy larga... aunque ahora es eléctrico, hace años era una vela... y cada vez que se apagaba/acababa tenían que subir a sustituirla. Los tiempos cambian, a veces para mejor...


Son curiosas las tradiciones. De vez en cuando es bueno echar una ojeada al más allá del más acá, es decir, intentar llegar al fondo de las cosas, conocer sus raíces. Ya que nunca podremos conocerlo todo de algo tan simple como una pequeña tradición de pueblo (imaginemos una persona), al menos podremos decir que no lo hemos dejado pasar sin más.


Algunos dicen que para creer tienen que ver... otros en cambio piensan que para ver tienen que creer... dejemos los conflictos de la fe para otro día... pienso que nuestra misión es la vida es ser felices, cada uno a su manera.

Sed felices, o al menos intentadlo.

2 comentarios:

  1. Es cierto, deberíamos hacer un pequeño esfuerzo para conocer las tradiciones que nos han precedido en el tiempo porque es una manera de mantener con nosotros a aquellas personas que un día nos dejaron.
    Pero, siempre está ese ¡pero! estamos inmersos en una sociedad tan sin sentido, sin valores, sin recuerdos, sin tiempo para nadie...y lo más triste sin nada para nosotros mismos.
    A Venancio le recordamos todos los años por unos días, pero ¿quién nos recordará a nosotros?
    Felices Fiestas de San Roque.

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  2. Gracias por las felicitaciones, están siendo unas fiestas muy duras. Hay muchas ganas de fiesta en el pueblo y las energías para tocar con el grupo ya escasean.

    Más de una vez he pensado en hacer un estudio/estadística sobre el número de personas que acude a la ermita del patrón a lo largo del día. Suelo ir en horarios muy diferentes y varias veces a la semana... siempre hay alguien.

    Creo que este es uno de los aspectos que más me gusta de mi pueblo. Su gente conoce sus raíces, camina por sus calles recordando los edificios o las gentes que en otros tiempos contribuyeron al origen de lo que hoy en día nos podemos encontrar.

    Por supuesto, todo esto referido a sus ciudadanos y desde una visión general.

    Gracias por el comentario.

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